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El orden Hymenoptera se halla distribuido en
todo el mundo. Una de sus superfamilias, Apoidea, contiene numerosos
miembros que habitan en la región Pampeana de nuestro país, siendo los mas
destacados la abeja Apis mellifera y los abejorros de los géneros
Bombus, Xilocopa y Megachile, entre otros.
Todos ellos tienen como denominador común el
carácter polinizador y si bien A. mellifera se considera el insecto
polinizador por excelencia, los abejorros son imprescindibles para la
polinización de flores con estructuras inadecuadas para el accionar de las
abejas. Se han realizado estudios ponderando el valor de los mismos en
cultivos de alfalfa, tomate, trébol rojo, girasol, arándanos, etc. Al mismo
tiempo, es bien conocida la facultad de A. mellifera de producir y
almacenar cantidades abundantes de miel, característica susceptible de
explotarse en mayor o menor medida por el hombre. De hecho, actualmente,
Argentina alterna entre los primeros tres lugares en la producción mundial
de miel de abejas.
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Por consiguiente, lograr una calidad
sanitaria óptima de estos himenópteros reviste una gran importancia para
sostener, e incluso aumentar los niveles de producción nacionales, tanto
de tomate, frutas y forrajeras, como de miel, cera y propóleos. La
primera etapa hacia tal logro es obtener un conocimiento acabado con
respecto a su situación sanitaria actual en nuestro país. En este
sentido, los protistas o protozoarios (organismos unicelulares
eucariotas) son responsables de una serie de enfermedades que pueden
tener gran impacto negativo a nivel individual y colonial.
En este contexto, dentro de nuestro país
solo se ha constatado la presencia de Nosema sp (Cornejo & Rossi,
1974), pero poco se sabe acerca de su filiación específica (Nosema
apis o Nosema ceranae), distribución o patogenias. De hecho,
las enfermedades de etiología “protista” suelen ser de tendencia crónica
y debilitativa, por lo cual es frecuente que pasen desapercibidas o sean
mal diagnosticadas por el inexperto e indebidamente tratadas. |
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Desde principios del año 2006, en el Centro de
Estudios Parasitológicos y de Vectores –CEPAVE, dependiente del CONICET y de
la Universidad Nacional de La Plata- se comenzó a efectuar estudios
tendientes a arrojar luz sobre la identificación de estos organismos y sus
características epizootiológicas. El mismo está siendo realizado por quien
escribe, Santiago PLISCHUK, Licenciado en biología, y dirigido por el Dr.
Carlos E. LANGE, investigador de la Comisión de Investigaciones Científicas
(CIC) de la provincia de Buenos Aires, de amplia trayectoria dentro y fuera
del país en estudios acerca de patógenos asociados a ortópteros (tucuras,
langostas, grillos) y blatarios (cucarachas).
El citado plan posee como principal objetivo
obtener y analizar información epizootiológica cuali y cuantitativa respecto
de las enfermedades infecciosas de etiología “protista”, que se encuentren
afectando a himenópteros polinizadores de la superfamilia Apoidea en la
región Pampeana. Tal información resultará instrumental para alcanzar el
objetivo general a largo plazo, no necesariamente incluido en la propuesta:
la optimización de las estrategias de control (cronogramas de medicación,
manejo adecuado, profilaxis) de dichas dolencias, algunas de las cuales son
de considerable impacto en las poblaciones.
Como objetivos particulares se han propuesto:
a) Evaluar la dinámica del microsporidio
Nosema sp. en abejas de la región Pampeana, determinando su
presencia/ausencia, valores de prevalencia, y realizando curvas de
esporulación anuales en diferentes zonas de la misma. Correlacionar las
curvas de esporulación obtenidas con los factores abióticos locales
(climáticos, edáficos, etc.). Comparar entre sí las curvas de esporulación
zonales, a fin de establecer patrones o tendencias de comportamiento de la
enfermedad en diferentes zonas de la región.
b) Determinar mediante técnicas moleculares la
existencia o no, de las especies Nosema apis y Nosema ceranae
en Argentina.
c) Detectar la eventual presencia de otros
protistas patógenos en Apis mellifera y, en caso positivo,
identificarlos.
d) Prospectar y registrar protistas patógenos en
otros himenópteros polinizadores.
e) Explorar la factibilidad de que himenópteros
silvestres actúen como posibles reservorios de protistas entomopatógenos,
los cuales pudieran afectar a especies domesticadas, en especial a A.
mellifera. Recíprocamente, explorar la posibilidad de que protistas
introducidos con A. mellifera puedan estar afectando a himenópteros
silvestres nativos.
ACTIVIDADES Y
METODOLOGIA:
Área de estudio y toma de muestras:
Siguiendo las técnicas clásicas de captura
(L’Arrivee, 1963; Cantwell, 1974; Fries, 1988; Bailey & Ball, 1991), se
obtienen muestras representativas de abejas y abejorros tomadas de distintas
localidades de la región Pampeana. A fines prácticos se dividió la misma en
5 Zonas (Sudoeste, Sudeste, Noroeste, Noreste, y Centro)
Los muestreos se efectúan regularmente
realizando un seguimiento o monitoreo de los apiarios elegidos y se llevan
registros de los datos relevantes, tanto de las colmenas analizadas como del
colmenar en general. El transporte y la conservación de las muestras hasta
su procesamiento se realiza en alcohol 70° o, preferentemente, congeladas
(-32 °C).
Para el muestreo de abejas se colecta un mínimo
de 160 abejas adultas por colmena, garantizando prácticamente la detección
de un protista si éste se hallara presente (Fries, 1988). Los muestreos de
abejas de panales silvestres y de abejorros se llevan a cabo periódicamente
entre fines del invierno y principios del otoño, mediante colectas a campo
con redes entomológicas.
Obtención de datos climáticos:
Se obtienen los registros climáticos mensuales
correspondientes a las zonas de donde provengan las muestras, principalmente
registro de precipitaciones, temperatura y humedad relativa de cada una de
ellas. Se utilizarán como fuente el Servicio Meteorológico Nacional,
estaciones experimentales del INTA y aeródromos locales.
Análisis en Laboratorio:
Para la detección, aislamiento y estimación de
las prevalencias de los protistas se emplea la técnica de homogenización
mecánica individual de los insectos en agua bidestilada, y observación de
alícuotas de los homogenatos resultantes con microscopía de contraste de
fases X400 ó X1000 aumentos (Fries, 1993; Lange & Henry, 1996; Undeen &
Vávra, 1997). En ocasiones, se recurre a la técnica clásica de extracción
del tracto digestivo entero de las abejas traccionando desde el último
segmento abdominal (Cantwell, 1974), como así también disecciones
ventrolongitudinales a fin de evaluar el sitio exacto de ubicación del
patógeno. Para la cuantificación de esporos se realizan conteos en cámara de
Neubauer, siguiendo la técnica de Undeen & Vávra (1997). Este tipo de
técnica combinada (homogenización individual / cuantificación en cámara de
Neubauer) requiere más tiempo, pero proporciona tanto el porcentaje de
abejas parasitadas como el número promedio de esporos por abeja, dando una
exactitud que cada una de ellas por separado no brinda. Para la prospección
en abejorros también se recurre a técnicas de homogenización, disección y
recuentos en Cámara de Neubauer.
Análisis molecular:
En lo que respecta al análisis molecular de
muestras de microsporidios (Nosema spp), se preparan suspensiones
esporales purificadas efectuando repetidas filtraciones y centrifugaciones
de los homogenatos a analizar (Lange & Henry, 1996; Undeen & Vávra, 1997).
Una vez aislados los esporos viables, se lleva a cabo la extracción del
material genético (Higes et al., 2006). Para su identificación se
recurre a primers específicos de una región de un gen que codifica
el ARNr de la subunidad pequeña ribosomal (16sSSUARNr). Luego de su
amplificación por PCR se compara con secuencias patrones, siguiendo la
técnica descripta por Higes et al. (2006).
Análisis estadísticos:
Paralelamente al procesado de los insectos, se
llevan los registros de presencia/ausencia de cada tipo protista hallado,
así como sus prevalencias locales, zonales y regionales.
Para el caso concreto de Nosema sp en
A. mellifera, se confeccionan curvas anuales de esporulación vinculando
tanto prevalencias de infección como número promedio de esporos por abeja,
ambas en función del tiempo. Se correlacionan estadísticamente estas curvas
con los registros climáticos obtenidos a fin de establecer dependencias
entre los factores actuantes. Se analizan probables puntos de inflexión
causados por eventos concretos individualizables (posibles factores de
“stress”) como falta temporal de alimentación o transhumancia de colmenas.
Adicionalmente se cuantifican las muestras positivas sobre el total de
muestras analizadas, con el objeto de estimar porcentajes de prevalencia de
la enfermedad en la región.
En la etapa final del plan, las curvas anuales
obtenidas para cada zona se correlacionarán entre sí y con las de las otras
zonas, a fin de establecer diferencias o similitudes de comportamiento de la
enfermedad en toda la región. En caso de hallarse diferencias, se evaluarán
los factores determinantes de la o las variaciones.
Resultados preliminares:
Detección de Nosema ceranae en
Argentina.
Los estudios de detección e identificación de
este parásito se llevan a cabo desde el pasado año en un marco cooperativo
entre el CEPAVE y el grupo de investigación dirigido por el Dr. Mariano
HIGES, del Centro de Investigación Apícola de Marchamalo, España. Las
muestras analizadas pertenecen tanto a colmenares como a abejas silvestres,
y provienen de colectas propias realizadas entre Abril de 2006 y Julio de
2007.
En este contexto, el uso de técnicas de
identificación molecular ha permitido confirmar la existencia de Nosema
ceranae en nuestro país, así como la no menos importante ausencia, al
menos hasta el momento, de hallazgos de Nosema apis. Este último
hecho plantea la necesidad de aumentar el número de muestras así como de
ampliar la zona prospectada, a fin de evaluar las especies de Nosema
presentes, el grado de dispersión de la/s misma/s y la posible relación con
síndromes de despoblamiento a lo largo de nuestro país.
El citado estudio forma
parte de la beca Interna de Postgrado otorgada por el CONICET al Lic. S.
Plischuk, así como a su plan de tesis doctoral, ambas dirigidas por el Dr.
C. E. Lange y codirigidas por la Dra. A. González.
BIBLIOGRAFÍA:
Bailey
L & B. V. Ball. 1991. Honey
bee pathology, 2nd ed., Acad. Press, N. Y. 193 pp.
Cantwell G.
E. 1974. Honey bee diseases, parasites and pests. En: Insectes Diseases.
Vol. II, Cap. 11 (Ed. By G. E. Cantwell), 1974, Marcel Dekker Inc., New York.
Cornejo L. G. & C. O. Rossi. 1974. Enfermedades
de las abejas, su profilaxis y prevención. Ed. Ciencia y Abejas. La Plata.
Argentina. 176 pp.
Fries I.
1988. Contribution to the study of Nosema disease (Nosema apis
Z.) in Honey Bee (Apis mellifera) colonies. Akademisk Avhandling.
Sveriges Lantbruksuniversitet. Uppsala.
Fries I. 1993.
Nosema apis: A parasite in the Honey bee colony.
Bee World 74 (1): 5-19.
Higes
M., R. Martín, A. Meana. 2006. Nosema
ceranae, a new microsporidian parasite in honeybees in Europe. J. of Inv.
Path. 92 (2006) 81-83.
L’Arrivee, J. C. 1963. The Effects of Sampling
Sites on Nosema Determination. J. of Ins. Path. 5:349-355.
Lange, C. E. & J. E.
Henry. 1996. Métodos de estudio y producción de protistas entomopatógenos.
En: Microorganismos patógenos empleados en el control microbiano de plagas.
(Lecuona, R. ed.) M. Mas., Bs. As.
pp 169-176.
Undeen, H. H. & J. Vávra.
1997. Research methods for entomopathogenic
Protozoa. En: Manual of Techniques in Insect Pathology. (Ed. L. Leaney).
Acad. Press, San Diego. 117-151.
www.ncbi.nlm.nih.gov/entrez/viewer.fcgi?db=nuccore&id=154163108
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