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Un equipo de
investigadores del Institut Nacional de la Recherche Agronomique (INRA) de
Francia, en colaboración con investigadores americanos y canadienses, ha
descubierto cómo las abejas recolectoras pueden influir hormonalmente en las
abejas más jóvenes, hasta el punto de retrasar el momento de madurez que
implica el comienzo de la recolección de néctar en este tipo de insectos.
Mediante este trabajo, los científicos han conseguido determinar la primera
feromona de abeja recolectora que regula la maduración del comportamiento de
las jóvenes abejas. Los resultados han sido publicados en
Proceedings of the National Academy of Science
. El INRA ha elaborado asimismo un
comunicado
sobre el descubrimiento.
Las feromonas son sustancias químicas producidas por los animales,
susceptibles de modificar el comportamiento o la fisiología de sus
congéneres. Desde esta perspectiva, las feromonas se dividen en dos
categorías: incitadoras o modificadoras. Las feromonas incitadoras influyen
en el comportamiento con un efecto inmediato. Son las más conocidas, ya que
más de cien ya han sido identificadas por los científicos. En este caso, por
ejemplo, las feromonas sexuales intervienen en los procesos de apareamiento
de numerosos insectos.
Feromonas modificadoras
Las feromonas modificadoras intervienen en la fisiología del animal, por lo
que tienen un efecto menos inmediato y visible. La función principal de
estas feromonas es la de coordinar el desarrollo fisiológico y de
comportamiento de un grupo de individuos. Los efectos de su acción tienen
lugar en un plazo de tiempo más largo, por lo que resultan difíciles de
determinar.
De este tipo de feromonas hay identificadas en la actualidad sólo cuatro,
dos de las cuales se han estudiado en abejas: la feromona de la reina,
situada en las glándulas de sus mandíbulas (QMP o Queen Mandibular Pheromone),
y la feromona larvaria, que induce a las abejas obreras a cuidar los huevos
de la abeja reina (BP o Brood Pheromone).
Se ha demostrado que estas dos feromonas juegan un papel en la regulación
del trabajo de las obreras. En el caso de las abejas, la división de tareas
dentro de las colonias (obreras, nodrizas, recolectoras, reina…) es bien
conocida. Pero el modo de funcionamiento de este reparto de tareas no lo es
tanto. Además, el reparto del trabajo de las abejas no es rígido y se adapta
a los cambios en el entorno social
Feromona que determina la maduración
El trabajo realizado por este equipo francés encabezado por Yves Le Conte
fue iniciado en 1998 y ha permitido descifrar una parte del funcionamiento
de la regulación social del trabajo de las abejas, que hasta ahora no había
sido objeto de observaciones ni de teorías.
El equipo y sus colaboradores han identificado una nueva feromona
modificadora denominada EO (de Ethyl Oléate o etilo de ácido oleico),
producida por las abejas de más edad del panal. Los investigadores han
demostrado que esta feromona juega un papel fundamental en la maduración de
los comportamientos de las abejas jóvenes: la EO es un inhibidor químico que
retrasa el momento en que las abejas comienza su etapa recolectora, momento
que está vinculado a su maduración.
El proceso de libación de las abejas más jóvenes es una de las claves del
mecanismo de auto-organización del panal y responde a las necesidades de la
colonia. Este descubrimiento demuestra que la organización social propicia
que las abejas respondan a los cambios correspondientes al conjunto de la
colonia.
Así, si la estructura temporal de la colonia cambia, el comportamiento de
las abejas más jóvenes se verá modificado para responder a este cambio. Por
ejemplo, si hay suficientes abejas recolectoras en la colmena, el desarrollo
de las abejas más jóvenes se retrasará por la acción de esta hormona de
inhibición. Si, por el contrario, en las colonias hay pocas abejas que liben
el néctar, las abejas más jóvenes comenzarán a libar casi dos semanas antes
que en condiciones habituales.
De boca en boca
La feromona EO se transmite por medio de la trofalaxia o transferencia del
alimento de boca en boca. Mediante la trofalaxia, el néctar puede
transferirse directamente a un gran número de miembros, por lo que incluso
se ha postulado que la presencia de estos contactos es un indicador del
grado de sociabilidad de estos insectos.
Durante la recolección del néctar, la trofalaxia funciona como un nexo entre
la obtención de alimento en el exterior, y su posterior procesamiento en la
colmena, para lo que se requiere una enorme coordinación entre las abejas de
la comunidad.
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