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No se trató solamente de
una excelente gira técnica, en la que pudimos constatar una muestra de la
realidad y desarrollo de la apicultura de nuestros vecinos, además,
recogimos el cariño franco y sincero de nuestros hermanos apicultores
allende la cordillera.
A pesar de su brevedad,
esta gira abarcó prácticamente todo el espectro de la actividad apícola,
teniendo el privilegio de haber asistido a presentaciones y charlas de
apicultores profesionales, docentes e investigadores de primerísimo nivel,
conocer centros de investigación y también compartir el sacrificado trabajo
de campo de pequeños apicultores que allá, tal como nosotros en Chile,
luchan contra muchas adversidades para surgir en sus emprendimientos y hacer
de la apicultura un modo de vida.
Lo mismo, pudimos
conocer y admirar, no sin cierta pero sana envidia, el desarrollo de la
empresa apícola y el largo camino que han debido recorrer para llegar a ser
hoy un referente importante de emular. Nuestros agradecimientos a
Distribuidora Apícola “DAN”, a Establecimiento Apícola “Colmenares Don
Felipe” y a Establecimiento Apícola “Juricich” que tuvieron la paciencia de
explicarnos y mostrarnos sus desarrollos productivos.
Palabras especiales de
reconocimiento merecieron entre los apicultores de la delegación, la charla
de la Dra. Wingenrroth del Centro Regional de Investigación de Ciencia y
Tecnología. Quedamos con gusto a poco, para decirlo con palabras llanas,
pero lo apretado de la agenda impidió una charla más extensa. La inquietud
queda…
Otra de nuestras
actividades relevantes fue asistir en la Fundación Rural, a la documentada
y clarísima charla expuesta por el Dr. Carlos Benedetti sobre sanidad
apícola, en la que además, pudimos compartir con numerosos apicultores
argentinos y saborear algunas de las exquisitas mieles de la región.
Otro evento que acaparó
nuestra atención y que constituyó uno de los fundamentos de esta gira, fue
sin dudas el encuentro y charla sostenido con el Ingeniero Manuel Puertas,
quién nos refirió sobre sus investigaciones y experiencias sobre tratamiento
de varroasis mediante el uso de propóleos.
Pero hubo mucho más.
Conocimos por fin la experiencia de El Chinital, de la que tanto habíamos
escuchado. Allí, conocimos el resultado del tesón, de la voluntad, del
sacrificio, consumados para coronar el sueño de Pablo Maessen y de tantos de
sus amigos que en él creyeron, como Juan Ramiro. Sueños que se convirtieron
en El Chinital, un ejemplo a emular hoy en nuestros países. Porque allí en
el campo, en la formación de los jóvenes, de los futuros apicultores, está
la continuidad de la vida de esta profesión.
Conocer la valiosa
experiencia de El Chinital, los aportes del Ing. Manuel Puertas en el uso
del propóleos para el tratamiento de la varroa, además de las otras
experiencias citadas constituyeron puntos culminantes de esta gira, pero no
fue todo…
Algo que no nos
imaginamos fue el enorme cariño recibido de todos quienes fueron nuestros
anfitriones en cada uno de los puntos de nuestra gira y cuya expresión
concentrada podríamos decir, fueron el almuerzo de familia que
compartiésemos en el Salón de la Cooperativa El Hornero, donde Pablo Maessen
y su familia apícola nos atendieron como verdaderos amigos y camaradas y la
inolvidable cena en el Puesto Díaz, donde nuevamente nos volvimos a sentir
como en casa, Gracias por su camaradería, gracias por su cariño es lo que
nos resta decir.
Pero, todavía queda, por
si fuera poco, la visita al apiario “El Mirador” allí en la rivera del río
Mendoza donde nos sentimos identificados plenamente con el esfuerzo de Lucy
y Rolando, hermanos apicultores que luchan por sacar adelante su
emprendimiento, lleno de sueños, como tantos de los nuestros. Y donde nos
sorprendieron con un exquisito pan de miel acompañado por un no menos
exquisito licor que nos calentó el alma. No olvidaremos la alegría que nos
regalaron.
Nuestras espectativas se
cifraban en remontar la cordillera para abrir nuestros horizontes un poco
más allá y recoger parte de la experiencia de nuestros hermanos apicultores
argentinos. Pero estas espectativas se quedaron cortas. Además de haberlas
cumplido con largueza, también pudimos traernos algo más… traernos el
recuerdo de una acogida a corazón abierto, de una hermandad genuina, de un
abrazo sincero. Todo esto reflejado en incontables pequeños detalles pero
grandes gestos que para nosotros no pasaron desapercibidos, de Pablo Maessen
y de todos sus colaboradores y amigos que, con su permiso, quisiéramos ahora
también llamar nuestros hermanos y amigos.
No podemos cerrar esta
nota sin mencionar y agradecer a quienes hicieron posible esta gira. A
nuestra compañera Miriam Ortega que, recogiendo la idea lanzada al vuelo en
una de nuestras actividades grupales armó y coordinó esta gira. A Felipe
Gelcich que no dudó en prestar toda su colaboración a través de su
institución, el INIA y a nuestro presidente, Italo Bozzi que apoyó en todo
momento el trabajo de coordinación. Pero sin duda, esta gira no habría sido
posible sin la acogida, colaboración y enorme esfuerzo desplegado por
nuestro amigo Pablo Maessen y todo su equipo de amigos, del otro lado de la
cordillera, que le acompañaron durante todo el desarrollo de las
actividades.
(Hasta la próxima
será… FIV corresponsal en viaje). |