España y su
apicultura
Por Mariano Higes Pascual para
www.noticiasapicolas.com.ar
La primera constancia que se tiene de
la relación entre el hombre y la abeja en España se remonta al paleolítico,
como demuestran las pinturas rupestres de la “Cueva de la Araña”
ubicadas en la Comunidad Valenciana, que representan una figura humana
recogiendo miel de un panal de abejas, estando consideradas como la
más antigua evidencia de la actividad apícola en el mundo.
Esta tradición apícola española también queda reflejada en las innumerables
referencias que a la miel o las abejas encontramos en nombres de localidades
(Colmenar, Colmenarejo, Muchamiel, etc.), comarcas o accidentes geográficos
(Pico de la Miel, etc.), o la arraigada tradición de determinadas comarcas
que apellidan a la miel de la zona y le dan fama internacional (Miel de la
Alcarria).
Para comprender la importancia real de la apicultura dentro de la estructura
agraria, hemos de tener presente, además del valor de sus producciones
(miel, polen, jalea real, cera, etc.), el importante papel que las colonias
de abejas juegan como polinizadores, tanto de plantas cultivadas como de
especies silvestres, papel que adquiere una mayor importancia si
tenemos presente que en muchas zonas son los únicos insectos que realizan
esta función. Por otra parte, posibilita el aprovechamiento de zonas
agrarias marginales, que no son susceptibles de otro tipo de usos.
España es actualmente el país de la Unión Europea que presenta un mayor
censo apícola con 2.464.601 colmenas (Reglamento CE 1484/2004), seguido por
Grecia, Francia e Italia con algo más de un millón de colmenas cada uno.
Esto supone que España posee más del 21% de la cabaña apícola de la Europa
de los 25.
Desarrollando esta actividad están censados más de 24.000 apicultores, de
los que alrededor del 20% son profesionales. Así España también es el país
de la Europa de los 25 con un mayor porcentaje de apicultores profesionales,
seguida de Grecia con menos de un 18% de apicultores profesionales. A mayor
distancia se encuentran Francia con menos de un 3% e Italia con menos de un
2%.
El sector profesional español maneja alrededor del 75% de las colmenas
totales, con una media de colmenas por apicultor profesional próxima a las
500, lo que indica la gran dimensión de este tipo de explotaciones
profesionales.
La cabaña apícola española ha experimentado un gran aumento en los últimos
años. Así, en 1985, en España estaban censadas oficialmente 1.102.000
colmenas, censo que se elevó a 1.350.000 colmenas en 1990 y a 1.750.000
colmenas en 1998.
Desde ese año hasta 2007, el incremento ha sido constante hasta llegar a
doblar prácticamente las cifras de la década pasada.
En cuanto a producciones, España es el primer productor europeo de miel con
más de 32.600 toneladas, lo que supone más del 26% de la producción total
europea y alrededor del 3% de la producción mundial, lo que nos convierte en
el octavo país productor del mundo.
En cuanto a las producciones anuales de polen, éstas superan 1.000.000 kg,
no teniendo datos fiables acerca de las producciones registradas en otros
países europeos.
Todo ello convierte a España en la primera potencia apícola europea y en una
de las más importantes en el ámbito mundial.
El sector apícola español presenta una serie de peculiaridades estructurales
que lo diferencian del sector en el resto de Europa. De una parte más del
52% del censo apícola nacional español se encuentra distribuido en las
Comunidades Autónomas de Andalucía (500.000 colmenas), Extremadura
(400.000 colmenas) y Comunidad Valenciana (390.000 colmenas), zonas
fundamentalmente de clima cálido. Los apicultores profesionales de
estas Comunidades Autónomas suelen realizar importantes movimientos
trashumantes, generalmente sur-norte, a lo largo de todo el año. Otra
característica diferencial es que en estas Comunidades Autónomas el tipo de
colmena predominante (más del 75% del censo) es del tipo Layens, siendo
habitual que un solo apicultor maneje explotaciones con varios cientos o
miles de colmenas.
Este tipo de manejo y las características climatológicas de estas zonas,
favorecen la presencia de cría en las colmenas durante la práctica totalidad
del año.
Este modelo de apicultura es muy diferente al
que se puede encontrar en otras Comunidades Autónomas del Norte de España,
que se podría asemejar más a la desarrollada en otros países europeos.
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