| Inseminacion instrumental de
reinas 1º PARTE NoticiasApicolas.com (13 de
Enero de 2010) A
todas estas preguntas las contesta el artículo de Alejandro García que
practica la inseminación de reinas de forma habitual. Un paso a paso
detallado, con todos los aspectos a tener en cuenta para seguir una reina
bien inseminada. También Alejandro García hace un llamamiento a los
apicultores a abrir sus mentes a una apicultura nueva: “el mundo ha
cambiado, el clima ha cambiado, las abejas están buscando adaptarse a estas
nuevas condiciones, no queremos entonces que reacciones como lo hacían
antes”.
Si definimos de forma técnica la inseminación instrumental, debemos decir
que es la forma no natural de hacer llegar semen, extraído de uno o más
zánganos, a la espermateca de la reina, sirviéndonos para ello de un
instrumento denominado inseminador.
El inseminador consta de tres partes fundamentales:
1) El cuerpo o inseminador: donde se encuentra el receptáculo de la reina,
las dos torres de los fórceps y la torre porta jeringuilla. Digamos que es
aquí donde se realiza la operación de inseminación.
2) El equipo de narcosis: utilizado para narcotizar a la reina con gas
carbónico, inmovilizándola durante la inseminación, y provocando también en
ella el comienzo de la postura.
3) La lupa binocular de 40 aumentos: es una pieza imprescindible, sin la
cual seria imposible poder ubicar la entrada a la vagina de la reina y
desplazar la válvula vaginal, para introducir el capilar que porta el semen
de los zánganos.
Pero ¿Qué significa para el criador en realidad la inseminación
instrumental? Me animaría a decir que es la herramienta fundamental, para el
manejo de la genética de nuestros apiarios. Permite seleccionar las líneas
que nos interesa cruzar, bien sea para magnificar un rasgo especifico dentro
de una misma raza (que puede ser la productividad, la prolificidad, la
aptitud de limpieza, etc.), como así también para buscar nuevos rasgos
sirviéndonos de mas de una raza, aprovechando el vigor híbrido.
Hoy en día, en que la gran mayoría de los
científicos, biólogos y genetistas apicolas están trabajando para poder
encontrar la solución al temible flagelo de la varroosis, la inseminación
instrumental se erige como un aliado insustituible a la hora de acortar
tiempos de selección, así como de asegurar los acoplamientos deseados.
Como empezar
El proceso de inseminación comienza con la elección de las colmenas madres,
tanto para criar las reinas seleccionadas, como para los zánganos que
aportaran su semen.
Para la cría de reinas hay diversos y conocidos métodos, cada criador
desarrolla el que mas le gusta, pasando de las starters a las colmenas
huérfanas o semihuerfanas.
En mi caso prefiero las reinas criadas en colmenas semihuerfanas, y de ser
posible de doble transferencia, lo que dará como resultado una reina de buen
tamaño que nos facilitara la tarea en el momento de la fecundación.
Los zánganos son el factor determinante del éxito en esta técnica. En primer
lugar por que son muy susceptibles de estresarse y morir en breves lapsos de
tiempo. En segundo lugar porque se necesita una gran cantidad de ellos hasta
dar con el ideal: el que este en su punto justo de madurez, que logre una
eversion total del endofalo, con eyaculacion completa (que además no se
contamine ni por nuestros dedos ni con deposiciones del mismo insecto).
Lo ideal es colocar cuadros de zanganeros en una colmena seleccionada como
mínimo 35 días antes de comenzar con la cría de reinas. De esa manera nos
aseguramos que al nacer las reinas, tendremos una provisión adecuada de
zánganos maduros.
Como se realiza
Una vez obtenidas las madres, pueden ser colocadas en una colonia banco, o
en núcleos huérfanos individuales, para esperar los 7 a 10 días que marcan
el comienzo del celo.
De allí las llevamos al laboratorio y las mantenemos en una incubadora
mientras recolectamos los zánganos.
Este orden es fundamental, ya que si primero trajésemos los zánganos y luego
fuéramos a por las reinas, estaríamos sometiéndolos a mas stress del que son
capaces de soportar y complicaríamos la recolección del semen todavía mas de
lo que es por si.
Recolección del semen
Transportamos los zánganos al laboratorio en una jaula de vuelo y los
colocamos cerca de una ventana; de esa manera provocamos el vuelo y los
forzamos a defecar, para evitar que lo hagan después, mientras les extraemos
el semen, con la consiguiente contaminación de la muestra.
Los machos tienen su miembro invaginado, es decir metido dentro de su cuerpo
como si fuera el dedo de un guante de goma cuando nos lo retiramos de la
mano.
Para la obtención del semen, tomamos un zángano por el tórax, entre el dedo
índice y el pulgar con el abdomen hacia abajo, y presionamos fuertemente. De
esta forma provocaremos la eversion parcial y veremos las canículas, dos
apéndices en forma de cuernos; si son blancas quiere decir que el zángano
aun es inmaduro y deberá ser descartado, en cambio si son de un amarillo
anaranjado estaremos ante un zángano maduro.
La segunda etapa es lograr la eversion total con eyaculacion, para tal fin
presionamos a lo largo del abdomen desde el tórax hacia el final, pero sin
llegar a los dos últimos segmentos, para evitar que el semen entre en
contacto con nuestros dedos.
El semen estará generalmente en la punta del endofalo, sobre una cama de
mucus, siendo fácilmente reconocible por su color blanco amarillento contra
el blanco nacarado del moco. Colocamos entonces el zángano bajo la lupa y
con la jeringuilla ya montada en el inseminador recolectamos el semen con
mucho cuidado de no chupar junto con él ni una gota de mucus, lo que
taponaría el capilar.
Haremos lo mismo con al menos 8 zánganos por cada reina. Algunos criadores
se dedican a obtener el semen un día o unos días antes de la inseminación
para facilitar la tarea. A temperatura ambiente y con los extremos capilar
bien sellado, ya sea con calor o con vaselina para evitar su
deshidratación, el semen es viable al menos por 60 días.
Debemos tener en cuenta que el semen se reseca con facilidad, por lo tanto,
entre muestra y muestra debemos dejar un espacio de aire y succionar una
gota solución salina; una vez listo el siguiente zángano se expulsa
entonces la gota de solución salina y el espacio de aire y se pone en
contacto el semen del capilar con el del endofalo del nuevo zángano
succionándolo nuevamente.
No se deben dejar espacios de aire ni gotas de solución salina entre
muestras, pues eso nos generaría dos problemas:
1) Si dejásemos burbujas de aire, el oviducto tomaría más presión de la que
puede soportar la válvula vaginal y se produciría un desbordamiento
importante del semen.
2) Si dejamos gotas de solución salina, esta nos daría una lectura errónea
de la cantidad de microlitros inyectados, además de actuar como espermicida,
estropeando la inseminación.
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